Mírame bien, mírame,
te quiero.
Aunque la luz se apague,
aunque no sientas mi voz,
no me marcharé.
Yo estaré, yo estaré
a tu lado.
En silencio, en ese instante
en que la tarde lleva tu nombre,
y sin importar la física,
te prometo desembocar en tu piel.
Sacramental de San Justo. ©Foto propia.